¿Pensando en viajar? Conoce más sobre Medicina del Viajero

De acuerdo con la organización mundial del turismo, durante el año 2019 se registraron un total de 1464 millones de llegadas de turistas internacionales en todo el mundo, representado un aumento del 62% frente al año 2009. Sin embargo, con la instauración de la pandemia por SARS-CoV-2 los viajes internacionales disminuyeron drásticamente durante el 2020, y solo hasta el año pasado (2021) se hizo evidente la tendencia a un aumento paulatino.

Lo anterior hace importante proteger la salud tanto individual como grupal de las personas que viajan. Los motivos de un viaje, nacional o internacional, pueden ser diversos, como el turismo, los negocios, académicos, la visita a familiares y amigos, el ecoturismo, aventura, turismo médico, trabajo misionero, respuesta a desastres naturales, entre otros. A su vez, además de los diversos lugares geográficos de destino u origen asociados a un viaje, el perfil de los viajeros puede variar considerablemente. Así, el riesgo de padecer una enfermedad durante el viaje o posterior al mismo, dependerá de diferentes factores tales como el lugar visitado, la edad del paciente, su condición de salud preexistente, la duración del viaje, las actividades realizadas, etc.

De esta manera, con el fin de brindar una orientación y atención médica, basada en la valoración del riesgo que podría enfrentar un viajero, los profesionales de la salud pueden contribuir en la divulgación de recomendaciones cuyo objetivo sea el de prevenir enfermedades relacionadas a un viaje. Con lo anterior, la medicina del viajero se entiende como una especialidad médica interdisciplinaria, dedicada a la salud de los viajeros que visitan una determinada área geográfica, enfocada no solo en la prevención de enfermedades infecciosas durante los viajes, sino también en propender por la seguridad personal de los viajeros y en la prevención de riesgos asociados a exposiciones ambientales.

La medicina del viajero, como práctica profesional, tiene su origen entre finales de los años 80 e inicio de los 90, donde los siguientes factores contribuyeron a su establecimiento: el aumento acelerado del número de viajeros y la diversidad y complejidad de sus itinerarios; la relevancia y el riesgo de los viajeros a padecer algunas enfermedades frecuentemente asociadas a viajes, tales como la diarrea del viajero y la malaria; el progreso en el área de la inmunización a través de vacunas, logrando prevenir algunas enfermedades usualmente relacionadas a viajes; la percepción del personal médico frente a condiciones de salud y riesgos durante el viaje, de carácter no infeccioso, tales como el mal de altura, además de la necesidad de brindar una consejería de acuerdo al tipo de viaje; y la importancia de realizar una consulta médica, en su mayoría preventiva, considerando su impacto en la salud local y global.

Finalmente, a pesar de la relevancia previamente descrita que supone un servicio de medicina del viajero para la población, la mayoría de las instituciones de salud dedicadas a esta especialidad se encuentran en los Estados Unidos, Europa y Australia. En Latinoamérica son pocos los países que han adoptado esta práctica médica de manera oficial, tales como Argentina, Brasil, Chile, México, Perú y Uruguay, y en el caso puntual de Colombia, el programa de medicina del viajero, como parte de Servicios y Asesorías en Infectología (SAI), es pionero en este servicio.


Referencias:

https://www.unwto.org/tourism-data/global-and-regional-tourism-performance

https://wwwnc.cdc.gov/travel/yellowbook/2020

Hill DR, et al. The practice of travel medicine: guidelines by the Infectious Diseases Society of America. Clin Infect Dis. 2006;43(12):1499-539.
https://www.istm.org/AF_CstmClinicDirectory.asp

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