La automedicación, un enemigo silencioso y letal

La medicación es uno de los temas más comunes en la actualidad dado que existen medicamentos de venta libre, su característica es que pueden beneficiar a la salud, sin que sus efectos colaterales sean muy fuertes, esto hace que la consulta a médicos no sea tan alta y de cierto modo el tratamiento resulta de manejo más casero, en estos se destacan algunos analgésicos, tratamientos para articulaciones, antigripales; por otro lado se encuentran los medicamentos de prescripción médica, estos son administrados por los profesionales en el área ya que conocen los alcances y las contraindicaciones de los mismos.

Aquí es donde radica uno de los principios de la medicina es no hacer daño, en otras palabras se debe disminuir la posibilidad de generar riesgos para el paciente, por tal motivo es que los medicamentos no pueden ser administrados por la experiencia personal, por el contrario se debe contar con el respaldo de un estudio científico que permita evaluar cuales pueden ser las consecuencias inmediatas o a futuro por el uso de determinados fármacos, solo de esta manera se puede controlar las reacciones que éstos pueden generar a determinados organismos y bajo circunstancias diversas.

Existen familias de medicamentos que son ampliamente utilizados, es el caso de los AINEs, en el que dan resultados importantes para el manejo de dolores, pero el uso debe ser controlado por ejemplo para personas que pueden presentar falla renal, la administración de éstos pueden desencadenar un efecto en el que se afecte aún más el riñón; así mismo, pacientes con alteración en la mucosa gástrica puede precipitar las úlceras. Por lo tanto, es indispensable realizar las advertencias del caso para reducir daños colaterales, responsabilidad que tienen los profesionales en salud, quienes dosifican de forma adecuada la medicación de acuerdo a la historia clínica de cada persona.

Durante la Pandemia por Coronavirus se han presentado casos asintomáticos, otros tendrán síntomas leves, moderados y crónicos, los tratamientos son diferentes, precisamente por la diversidad que presenta este virus, en algunos casos el cuerpo tendrá las defensas necesarias para enfrentar esta patología y quizás ni siquiera requiera de una medicación; en otros casos la existencia de comorbilidades, genera un reto médico para conocer un camino adecuado para el tratamiento.

Sin embargo, es en este punto donde confluye el manejo del SARs CoV II y la automedicación, en ocasiones el uso de fármacos que no han sido previamente formulados puede generar enmascaramiento, es decir ocultan síntomas que al momento de una revisión médica puede generar distorsión en el diagnóstico.

Entre los medicamentos que han ganado mayor popularidad durante esta pandemia es la ivermectina ha demostrado ser útil in vitro (en los laboratorios) y no in vivo, por lo cual las pruebas con humanos no han sido concluyentes; por otra parte, el uso indiscriminado de antibióticos tales como la azitromicina y claritromicina que se usan indiscriminadamente y pueden conllevar a un daño cardiaco por la producción de arritmias y a largo aliento generar problemas de resistencia bacteriana.

Por estas razones es indispensable que se tome conciencia sobre la automedicación, pues lejos de generar una posible sanación puede propiciar riesgos a la salud, sin posibilidad de realizar un seguimiento real y exhaustivo.  

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